Poca gente conoce la historia de la música en euskara.Ésta se remonta hace muchos años, pero fue en los años 70 cuando los cantautores vascos pasaron de cantar al paisaje y a la vida cotidiana, a utilizar su música como un arma más contra la dictadura. Eran los tiempos de la canción protesta, Mikel Laboa, Lete Lertxundi y Armatola hicieron en tierras vascas la labor que Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Victor Manuel o Javier Krahe realizaban en otros puntos de la nación.
Cuando la democracia se asentaba, aparecieron los primeros grupos vinculados al rock. A la Orquesta Mondragón y Brakaman se sumaban, aunque emigrados a Madrid, Rafa Balmaseda, componente de los míticos Parálisis Permanente, y Poch, lider de Derribos Arias.
Pronto aparecerían nuevos grupos. En San Sebastian bandas como UHF y Puskarra, y en Vizcaya Los Santos, Lavabos Iturriaga y Rufus. Los primeros en usar el euskera fueron Zarama, Itoiz, Oskorri y el solista Ruper Ordorika.
Eran los primeros 80 y aparece una primera oleada punk nihilista, anti-nacionalista (española y eskaldum) y alimentada por jóvenes de barrios obreros. En el 83 se realizó un histórico festival anti- OTAN que sirvió para que José Mari Blanco y Mariano Goñi acuñaran el término Rock Radikal Vasco. La etiqueta prospera gracias al entusiasta apoyo de fanzines, radios libres y casas ocupadas (gaxtetxes) y aparecen sellos que apoyan la escena (Discos Suicidas, IZ, Elkar o Soñua; algunos de ellos recovertidos de otros géneros músicales).
Fuera de este movimiento se situaban los grandes disidentes, Eskorbuto, y el pop guipuzcoano de Duncan Dhu, los míticos Itoiz, La Dama se Esconde.
Con el avanze de la década la furia de los grupos del rock radical se fue apagando, pero los 90 trajeron una nueva oleada de creatividad. Por una parte los grupos mestizo nacionalistas (Damba, Lin Ton Taun, D.U.T...) inspirados por el camino abierto por Negu Gorriak y por los antes ignorados M-Ak. Y por otro lado las escenas de Getxo, liderada por el Inquilino Comunista, y la de San Sebastian, con grupos pop como La Buena Vida.
En la actualidad la herencia del llamado rock radical vasco ha sido retomada por las ya citadas bandas mestizo nacionalistas y por combos más metálicos como Etsaiak, Su Ta Gar o Anestesia, en euskera, o Soziedad Alcohólika y Beer Mosh, en castellano.

Aparte de la música en euskara también existe la Txalaparata que es uno de los instrumentos más antaños que existe en Euskadi y posiblemente en Europa.
Este instrumento se basa en cuatro tablas colocadas verticalmente sobre dos patas de madera (cuatro en total), éstas tablas son de diferentes tamaños para que así el golpe de los palos de madera golpeados por dos personas , colocados a cada lado, surgan diferentes sonidos.
En el Festival de San Sebastian destaco la presencia de una película llamada Nomadak Tx,del director Raúl d ela Fuente.Este film surge de un sueño, el sueño de Igor Otxoa y Harkaitz Martínez, dos músicos vascos que quieren que la txalaparta se convierta en un lugar de encuentro no sólo entre dos personas, sino también entre culturas muy diferentes. Movidos por este deseo, han viajado al norte de la India, a Laponia, a Mongolia y al desierto del Sáhara, en donde la txalaparta se ha convertido en un espacio de diálogo musical del que surgen cosas nuevas.
Estas imagenes nos muestran el paso del tiempo de la Txalaparta:

Fátima Fernández.